NASA alerta por un posible El Niño extremo en 2026: satélites detectan similitudes con el fenómeno de 1997

Un análisis de 35 años de observaciones satelitales encontró patrones similares entre el calentamiento actual del Pacífico y el evento de 1997-1998. Científicos advierten que podría ser más intenso, aunque sus efectos climáticos todavía son inciertos.

El fenómeno de El Niño de 2026 mantiene bajo observación a la comunidad científica debido al calentamiento del océano Pacífico y a las similitudes que presenta con uno de los episodios más intensos registrados en las últimas décadas.

La NASA comparó las condiciones actuales con las de los eventos de 1997-1998 y 2015-2016 mediante información recopilada durante 35 años por satélites. Los resultados muestran que el calentamiento de 2026 presenta características parecidas a las del episodio de 1997, por lo que existe la posibilidad de que alcance una intensidad superior.

Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, señaló que los datos actuales apuntan a un fenómeno potencialmente más intenso. Sin embargo, advirtió que las similitudes no significan que sus consecuencias vayan a ser exactamente iguales.

¿Qué detectaron los satélites de la NASA?

El informe El Niño Then and Now, publicado por el NASA Earth Observatory, utiliza mediciones de altimetría satelital para analizar las variaciones en la altura de la superficie del océano.

Este método permite identificar cambios relacionados con la temperatura del agua. Cuando el océano se calienta, el agua se expande y puede elevar el nivel del mar, lo que ayuda a los científicos a detectar zonas donde se acumula calor.

Para realizar la comparación, se analizaron mapas correspondientes al 13 de octubre de 1997, el 12 de octubre de 2015 y el 12 de octubre de 2026. Los investigadores eliminaron las variaciones estacionales y las tendencias de largo plazo para observar las anomalías asociadas con estos fenómenos.

La serie de mediciones incluye información de las misiones TOPEX/Poseidon, Jason-2 y Sentinel-6 Michael Freilich, cuyos registros permiten estudiar la evolución del océano durante varias décadas.

El Niño de 2026 presenta similitudes con el de 1997

Uno de los hallazgos principales es que el calentamiento de 2026 y el registrado en 1997-1998 muestran una distribución oceánica parecida. En ambos casos, el nivel del mar aparece más bajo en el Pacífico occidental y más elevado hacia el este, con agua cálida extendida hasta las costas de Sudamérica.

La configuración actual se desarrolló de manera más repentina, pero para octubre ambos episodios presentaban patrones comparables.

El fenómeno de 1997-1998 estuvo relacionado con lluvias abundantes en California y otras regiones del sur de Estados Unidos. La semejanza con las condiciones actuales permite estudiar escenarios similares, aunque no garantiza que se repitan los mismos impactos.

Willis explicó que cada episodio de El Niño tiene características propias, por lo que es difícil establecer un patrón único para anticipar sus efectos.

¿Por qué El Niño puede provocar lluvias, sequías e inundaciones?

El Niño es un fenómeno climático asociado con el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Este cambio altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de precipitación y temperatura en distintas partes del mundo.

Sus consecuencias dependen, entre otros factores, de la ubicación del agua cálida, la intensidad de los vientos alisios y la respuesta de la atmósfera.

Por esa razón, un episodio intenso puede favorecer lluvias e inundaciones en determinadas regiones y aumentar el riesgo de sequías en otras. La distribución de estos impactos no es idéntica en cada ciclo.

La NASA advierte que las semejanzas entre los mapas oceánicos ayudan a evaluar posibles escenarios, pero no permiten afirmar que todos los efectos del fenómeno de 1997 se repetirán en 2026.

El episodio de 2015-2016 tuvo efectos diferentes

La comparación también incluyó el fenómeno de El Niño de 2015-2016, considerado otro de los episodios más intensos de las últimas décadas.

Aunque presentó anomalías elevadas en el nivel del mar, su distribución fue distinta de la observada en 1997 y 2026. En aquella ocasión, una menor acumulación de agua elevada llegó a las costas de Sudamérica.

El comportamiento oceánico estuvo relacionado con patrones de lluvia diferentes. Durante el invierno de 2015-2016, las precipitaciones se concentraron en Centroamérica y el sureste de Estados Unidos, mientras que México registró inundaciones importantes.

Estas diferencias muestran que la intensidad del calentamiento no es el único factor que determina los efectos climáticos: también importa dónde se concentra el agua cálida y cómo responde la atmósfera.

NOAA estima una alta probabilidad de que El Niño siga fuerte en 2027

De acuerdo con el reporte citado, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó el 8 de octubre una probabilidad del 83% de que El Niño se mantenga fuerte o muy fuerte durante los primeros tres meses de 2027.

A pesar de esta previsión, los impactos concretos para el invierno de 2026-2027 y los meses posteriores todavía no están definidos.

Los científicos subrayan que las proyecciones climáticas incluyen un margen de incertidumbre. Aunque las observaciones actuales permiten comparar el fenómeno con episodios históricos, su evolución dependerá de las condiciones oceánicas y atmosféricas que se desarrollen en los próximos meses.

La vigilancia satelital continuará siendo una herramienta fundamental para seguir los cambios en el Pacífico y mejorar las estimaciones sobre el alcance de El Niño.