Presión financiera internacional afecta a los mercados argentinos y el riesgo país supera los 600 puntos

Presión financiera internacional afecta a los mercados argentinos y el riesgo país supera los 600 puntos

Impacto en Wall Street y retroceso de los activos locales

Una jornada de aversión al riesgo en los mercados internacionales afectó el desempeño de los indicadores financieros argentinos. La divulgación del índice de inflación en Estados Unidos, que se aceleró a 3.7% interanual, reactivó las expectativas de ajustes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, provocando caídas en Wall Street. Como consecuencia, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires retrocedió 1.2%, mientras que las acciones y certificaciones (ADR) de empresas argentinas en Nueva York registraron importantes pérdidas. Paralelamente, los bonos soberanos en dólares cedieron valor, impulsando el riesgo país hasta las 611 unidades.

Comportamiento del mercado cambiario y licitación del Tesoro

En el plano cambiario local, el tipo de cambio mayorista cotizó con variaciones marginales para cerrar en 1,513 pesos por dólar, en un marco de oferta sostenida que contuvo presiones alcistas tras reportarse una inflación de 1.9% en septiembre. Por su parte, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó compras netas por 101 millones de dólares en el mercado de contado, situando las reservas brutas internacionales en 49,722 millones de dólares. En tanto, la Secretaría de Finanzas completó una licitación de deuda pública al adjudicar 6.61 billones de pesos, logrando un nivel de refinanciación superior al 136% sobre los vencimientos inmediatos.

¿Qué factores externos seguirán condicionando la volatilidad financiera?

Por un lado, la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense mantendrá bajo presión a los activos de renta fija de mercados emergentes. Por otro lado, la firmeza en las cotizaciones internacionales del petróleo contribuirá a mitigar parcialmente el impacto en las empresas energéticas locales. De esta manera, el mercado financiero argentino continúa supeditado a la recalibración de expectativas monetarias globales.