Perú irá a segunda vuelta con el respaldo más bajo de su historia reciente: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se disputan la presidencia

Perú se prepara para una segunda vuelta presidencial inédita. Los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez avanzaron al balotaje del próximo 7 de junio tras sumar juntos apenas el 29,22% de los votos válidos en la primera vuelta, el porcentaje más bajo registrado para dos finalistas en la historia reciente del país.

El dato, confirmado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), refleja la fuerte fragmentación política y el nivel de desconfianza que atraviesa el electorado peruano. Mientras Fujimori obtuvo poco más del 17% de los votos, Sánchez logró imponerse por un estrecho margen sobre el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga para quedarse con el segundo lugar.

Empate técnico rumbo al balotaje

Las primeras encuestas difundidas tras la primera vuelta muestran un escenario altamente ajustado. Un sondeo de Ipsos registró un empate técnico con 38% de intención de voto para ambos candidatos, mientras que el voto blanco o nulo alcanzó el 24%.

Por su parte, una medición del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) mostró cifras similares: Roberto Sánchez obtuvo 32% frente al 31% de Keiko Fujimori. Además, el estudio reveló un alto nivel de indecisos y votos blancos o viciados, lo que mantiene abierta la disputa electoral.

La socióloga Patricia Zárate, investigadora del IEP, explicó que el contexto actual favorece discursos centrados en seguridad y orden, una narrativa que ha fortalecido la campaña de Fujimori en comparación con procesos anteriores.

El peso de Pedro Castillo y la división regional

El avance de Roberto Sánchez también estuvo marcado por la reivindicación del expresidente Pedro Castillo, condenado tras el intento de golpe de Estado de 2022. Analistas consideran que esa conexión mantiene respaldo importante en zonas rurales y del sur del país.

En la primera vuelta, Fujimori ganó en once regiones, principalmente en la costa norte y parte de la Amazonía, mientras Sánchez dominó en regiones de la sierra y la selva. La distribución territorial evidencia una profunda fractura política entre áreas urbanas y rurales.

Especialistas señalan que el sur peruano sigue siendo históricamente adverso al fujimorismo. Regiones como Cusco, Puno, Ayacucho y Apurímac mantienen una fuerte inclinación hacia candidaturas vinculadas al voto popular y rural.

El antifujimorismo pierde fuerza

Uno de los cambios más relevantes de esta campaña es la disminución del llamado “antifujimorismo”, factor decisivo en las derrotas de Keiko Fujimori en 2011, 2016 y 2021.

Según Ipsos, el rechazo hacia la lideresa de Fuerza Popular bajó de 58% a 48%, mientras que el antivoto contra Roberto Sánchez aumentó hasta el 43%.

Analistas consideran que el desgaste político, la inseguridad ciudadana y el desencanto generalizado han modificado las prioridades del electorado peruano, reduciendo el impacto de las campañas basadas únicamente en el rechazo a Fujimori.

Una elección marcada por la incertidumbre

El escenario previo al 7 de junio sigue completamente abierto. Ninguno de los candidatos ha logrado consolidar una ventaja clara y ambos enfrentan desafíos importantes para ampliar su base electoral.

Mientras Fujimori busca capitalizar el voto conservador y urbano, Sánchez apuesta por fortalecer el respaldo en el sur, la sierra y las zonas rurales del país.

La elección presidencial de 2026 podría convertirse en una de las más ajustadas e impredecibles de la historia reciente de Perú, en medio de un electorado dividido, altos niveles de rechazo político y una creciente demanda de estabilidad institucional.



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