Colombia y Ecuador

Petro ordena instalar un radar moderno en la frontera con Ecuador para frenar el tráfico de drogas

El mandatario colombiano responde a las críticas de Daniel Noboa y endurece la vigilancia en Ipiales ante la escalada de la guerra arancelaria

En un nuevo capítulo de las crecientes tensiones entre Colombia y Ecuador, el presidente Gustavo Petro anunció este martes la instalación de un sistema de radar de última generación en la ciudad fronteriza de Ipiales. La medida busca interceptar aeronaves y naves ilegales que transportan estupefacientes, en respuesta a los señalamientos del gobierno de Daniel Noboa sobre la presunta inacción colombiana ante el crimen organizado. Petro afirmó que la dinámica del narcotráfico ha cambiado y que actualmente la exportación de cocaína tiene un origen cada vez más vinculado a territorio ecuatoriano, instando a su homólogo a reforzar la seguridad en sus propios puertos y aeropuertos.   

Vigilancia tecnológica y control de pasos fluviales

En primer lugar, la orden presidencial contempla no solo el monitoreo aéreo, sino una coordinación más estrecha en las zonas de selva y ríos, que representan el mayor desafío logístico para las autoridades. Según Petro, aunque el radar en Ipiales es un avance tecnológico necesario, la vigilancia de las armadas de ambos países en las cuencas compartidas es fundamental para desarticular las rutas de envío. Posteriormente, el mandatario colombiano ofreció colaboración técnica a Ecuador, sugiriendo que la problemática es transnacional y requiere una responsabilidad compartida más que una confrontación política.

Por otra parte, este anuncio ocurre en un contexto de deterioro de las relaciones comerciales. La crisis se profundizó cuando Ecuador impuso una «tasa de seguridad» —aranceles que escalaron del 30% al 50%— a los productos colombianos, bajo el argumento de que Bogotá no hace lo suficiente para contener la inseguridad que se desborda hacia el sur. En reciprocidad, el gobierno de Petro respondió con aranceles equivalentes, lo que ha generado una parálisis parcial en el comercio fronterizo y una gran preocupación entre los sectores empresariales de ambas naciones.

Cifras de decomisos y defensa de la gestión

Asimismo, el presidente Petro defendió los resultados de su administración, la cual concluye el próximo agosto, destacando que se han realizado incautaciones históricas de cocaína. Estas afirmaciones coinciden con los reportes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que señalan un crecimiento sostenido en el mercado de esta sustancia. Consecuentemente, el gobierno colombiano rechaza la narrativa de Noboa que justifica los aranceles basándose en una supuesta negligencia de seguridad por parte de Colombia, calificando las medidas ecuatorianas como injustificadas.

Perspectivas de resolución diplomática

Finalmente, a pesar de que desde finales de enero se han intentado establecer canales de diálogo para frenar la guerra arancelaria, los acercamientos no han dado frutos concretos. La instalación del radar en Ipiales se percibe como un movimiento de doble intención: fortalecer la lucha contra el narcotráfico y demostrar, mediante acciones tangibles, que Colombia mantiene el control de su frontera. Mientras la embajada de Ecuador en Colombia mantiene silencio ante estos nuevos anuncios, las tensiones entre Colombia y Ecuador siguen escalando, dejando el futuro del comercio andino supeditado a la capacidad de ambos líderes para separar la agenda de seguridad de la económica.