La caída de Maduro cambia el equilibrio regional
La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no solo reconfiguró el panorama político en Venezuela. También impactó de manera directa a Cuba, que perdió a su principal aliado regional y su mayor proveedor de petróleo en un momento de fuerte presión económica y diplomática.
Durante casi 25 años, Venezuela fue el sostén energético de la isla. A cambio de crudo, Cuba envió médicos, asesores y personal de seguridad. Sin embargo, tras el derrocamiento de Maduro, ese esquema quedó interrumpido, dejando a La Habana en una posición vulnerable.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó recientemente que Cuba enfrenta un escenario cercano al colapso tras perder el respaldo venezolano. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó esa versión, aunque reconoció que el país atraviesa un “momento complejo”.
Una crisis económica prolongada
Cuba ya enfrentaba apagones, escasez de combustible e inflación elevada antes de la crisis venezolana. En la última década, las exportaciones e importaciones del país cayeron significativamente, mientras la inflación se disparó.
Históricamente, la isla ha dependido de alianzas estratégicas para sostener su economía. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética cumplió ese papel. Tras su colapso en 1991, Cuba atravesó el llamado “período especial”, marcado por una profunda crisis económica.
A finales de los años noventa, el ascenso de Hugo Chávez en Venezuela devolvió a La Habana un aliado clave. Ese vínculo se mantuvo durante más de dos décadas y permitió a Cuba garantizar parte importante de su suministro energético.
México y Rusia, los últimos apoyos
Actualmente, los aliados regionales de Cuba son limitados. México se convirtió en el principal proveedor latinoamericano de petróleo tras el cese de los envíos venezolanos. No obstante, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó recientemente que esos envíos están “detenidos” mientras se buscan soluciones diplomáticas ante posibles sanciones estadounidenses.
Rusia también ha suministrado combustible, aunque en volúmenes inferiores a los que anteriormente aportaba Venezuela. Además, Moscú enfrenta sus propios desafíos internacionales.
Otros países que en el pasado mantuvieron vínculos estrechos con Cuba —como Brasil, Argentina, Bolivia, Honduras o Ecuador— han reducido su protagonismo regional o enfrentan cambios políticos que han enfriado la relación.
Incluso Nicaragua, aliado histórico, atraviesa dificultades económicas y ha adoptado medidas migratorias que afectan a ciudadanos cubanos.
Un escenario incierto
Sin el petróleo venezolano y con los envíos mexicanos en pausa, Cuba enfrenta el riesgo de mayores apagones y limitaciones energéticas. La isla depende en gran medida de importaciones para cubrir sus necesidades básicas, y las tensiones con Estados Unidos complican aún más el panorama.
En este nuevo contexto regional, México parece ocupar el rol que antes desempeñó Venezuela como principal respaldo latinoamericano. Sin embargo, queda por verse hasta qué punto podrá sostener ese apoyo en medio de presiones diplomáticas y económicas.
La evolución de las relaciones entre Washington, La Habana y sus pocos aliados restantes será determinante para el futuro inmediato de Cuba.}


More Stories
EE.UU. apuesta por alianza energética con Venezuela
Más allá del petróleo: las riquezas minerales de Venezuela que despiertan interés internacional
Chris Wright se reúne con Delcy Rodríguez en Caracas