Canadá redefine su estrategia global con nuevos aliados: Carney en Davos
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, utilizó el escenario del Foro Económico Mundial de Davos para delinear una postura firme frente al cambio del orden internacional. Durante su intervención, sostuvo que la era sostenida por la hegemonía de Estados Unidos llega a su fin y que el mundo atraviesa una etapa de ruptura geopolítica. Sus palabras generaron una ovación entre líderes políticos y empresariales, en un contexto marcado por tensiones comerciales, disputas territoriales y un replanteamiento de alianzas estratégicas.
Carney evitó mencionar directamente al presidente Donald Trump, aunque su mensaje aludió a las presiones recientes desde Washington, incluidas amenazas arancelarias y declaraciones sobre territorios aliados. El primer ministro subrayó que las potencias intermedias deben actuar de manera conjunta para proteger sus intereses y advirtió que la pasividad no ofrece garantías en el escenario actual.
Discurso y mensaje en Davos
En su exposición, Carney afirmó que el orden basado en reglas pierde fuerza y que la rivalidad entre grandes potencias define la coyuntura internacional. Señaló que muchos países optan por adaptarse sin cuestionar, con la expectativa de evitar conflictos, pero consideró que esa estrategia resulta insuficiente. En contraste, dejó claro que Canadá eligió una vía distinta, orientada a la defensa activa de su soberanía, su economía y su papel en el mundo.
El mandatario redactó personalmente su discurso, un gesto que reforzó el tono político de su mensaje. Con amplia experiencia en foros internacionales y una trayectoria en banca central, Carney mostró un estilo directo, enfocado en la supervivencia económica del país y en la necesidad de diversificar relaciones exteriores.
Presiones externas y dependencias históricas
Las declaraciones de Carney se dieron mientras Estados Unidos mantiene aranceles que afectan sectores clave de la economía canadiense, como el automotriz, el acero, el aluminio y la madera. Además, Canadá envía alrededor del 75 por ciento de sus exportaciones al mercado estadounidense, una dependencia que el gobierno busca reducir de forma gradual.
En materia de defensa, ambos países comparten una cooperación profunda, con ejercicios conjuntos y un mando aéreo integrado para Norteamérica. Sin embargo, la crisis en torno a Groenlandia introdujo nuevas tensiones. Carney reiteró su respaldo a Dinamarca y a la soberanía del territorio, aunque evitó involucrar fuerzas canadienses en ejercicios militares recientes.
Paralelamente, el primer ministro intensificó su agenda internacional. Tras visitas oficiales a China y Catar, impulsó acuerdos comerciales y abrió la puerta a una asociación estratégica con Pekín, que incluye ajustes arancelarios y cooperación económica, lo que marca un giro respecto a la política seguida en años anteriores.
Expectativas internas y retos políticos
El activismo exterior de Carney generó expectativas entre amplios sectores de la población, aunque también críticas desde la oposición. El Partido Conservador cuestionó la falta de resultados inmediatos y señaló problemas internos como el costo de la vida y la vivienda. Además, la ausencia de una mayoría parlamentaria clara plantea desafíos para consolidar su agenda.
En este contexto, el discurso de Davos reflejó una estrategia que busca posicionar a Canadá con mayor autonomía en un entorno internacional cada vez más incierto, sin desconocer los límites que impone su histórica relación con Estados Unidos.

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