Latinoamérica tiene frente a sí una oportunidad histórica para convertir sus enormes reservas de minerales críticos en una fuente de crecimiento económico, pero el verdadero negocio podría no estar únicamente en extraer cobre, litio y otros recursos, sino en procesarlos y transformarlos dentro de la propia región.
La creciente demanda mundial de materias primas para inteligencia artificial, redes eléctricas, energías renovables, baterías, semiconductores y defensa está elevando la importancia estratégica de estos minerales.
Alejo Czerwonko, CIO de Mercados Emergentes de UBS Global Wealth Management, considera que América Latina se encuentra en una posición privilegiada por su disponibilidad de minerales, energía y recursos agrícolas en un mundo donde la seguridad energética, alimentaria y tecnológica adquiere cada vez mayor relevancia.
El desafío será evitar que la región permanezca únicamente como exportadora de materias primas.
Latinoamérica necesita ir más allá de extraer minerales
La oportunidad económica se encuentra en desarrollar una cadena de valor que incluya procesamiento, refinación, manufactura y tecnología.
Para lograrlo, UBS considera necesarias condiciones como inversión privada, economías más modernas y formalizadas, estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal y reglas claras para las empresas.
Actualmente existe una diferencia considerable entre la capacidad minera de Latinoamérica y la infraestructura disponible para transformar esos recursos.
Un ejemplo es el cobre. Mientras Chile refina aproximadamente 1.7 millones de toneladas, China procesa cerca de 14 millones, según cifras de Citi citadas en el reporte.
Un mercado que podría superar los 150 mil millones de dólares
Las dimensiones económicas del sector muestran por qué existe un creciente interés internacional.
Según estimaciones recopiladas por Citi, para 2040 el mercado latinoamericano podría alcanzar un valor de aproximadamente 130 mil millones de dólares en minería y otros 24 mil millones en refinación.
La región, además, lideró las inversiones mundiales destinadas a exploración minera durante 2025.
Al mismo tiempo, la demanda mundial podría superar la capacidad de los proyectos actualmente previstos. La Agencia Internacional de la Energía estima que los proyectos anunciados cubrirían alrededor del 76% de la demanda mundial de cobre y 68% de la de litio para 2035, de acuerdo con los datos presentados por Citi.
¿Qué necesita Latinoamérica para aprovechar sus minerales?
Citi plantea que atraer inversiones de largo plazo requerirá estabilidad regulatoria y procesos más eficientes para licencias y permisos.
También considera necesarios incentivos para que una mayor parte de la refinación y procesamiento permanezca en los países productores, así como desarrollar mercados de capitales especializados en minería.
Otra estrategia sería buscar acuerdos internacionales que, además de capital, proporcionen transferencia tecnológica y acceso a nuevos mercados.
El objetivo sería que los países latinoamericanos no se limiten a vender el mineral extraído, sino que participen en actividades que generan mayor valor económico.
El cobre será uno de los grandes protagonistas
El cobre aparece como uno de los recursos con mayores perspectivas.
Según cálculos presentados por Citi, entre 2025 y 2050 el mundo necesitará una cantidad de cobre similar a toda la producida durante los 125 años anteriores.
La electrificación, construcción de nuevas redes eléctricas y expansión de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial serían algunos de los factores que impulsarán esa demanda.
Para países productores como Perú y Chile, ampliar la capacidad de fundición y refinación podría significar una oportunidad adicional.
En lugar de exportar únicamente concentrados, podrían comercializar cobre refinado e incluso avanzar hacia manufacturas como cables, alambres y componentes eléctricos, incorporando más valor antes de que los recursos abandonen la región.
Minerales críticos ganan importancia en un mundo multipolar
La competencia internacional por asegurar cadenas de suministro también puede beneficiar a Latinoamérica.
Estados Unidos y otras economías buscan diversificar sus proveedores y reducir vulnerabilidades en sectores estratégicos, mientras China mantiene una posición dominante en diferentes etapas del procesamiento de minerales.
Para América Latina, el escenario abre una oportunidad que va mucho más allá de aumentar la extracción. El reto será transformar su riqueza geológica en industria, tecnología, empleos e inversiones dentro de sus propios países.
De conseguirlo, cobre, litio y otros minerales críticos podrían convertirse en uno de los principales motores económicos de la región durante las próximas décadas.

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