Uber en Latinoamérica

Uber en Latinoamérica: Radiografía de una labor flexible pero precaria

Un estudio reciente publicado este 26 de febrero de 2026 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en colaboración con Uber, arroja luz sobre la compleja realidad de los conductores en la región. Aunque la plataforma es vista como una fuente de ingresos inmediata, el informe revela una profunda vulnerabilidad financiera y una alarmante falta de seguridad social.

Perfil del conductor y sus ingresos

La investigación, que consultó a más de 13,700 conductores en ocho países (México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y República Dominicana), define un perfil inesperado:

  • Educación: El 57% de los conductores ha concluido estudios universitarios o superiores, lo que sugiere que la plataforma es un refugio para profesionales ante la falta de empleos tradicionales.

  • Género y Edad: El 91% son hombres, con una edad promedio de 41 años.

  • Ingresos: En promedio, perciben 7.3 dólares por hora ($125.77 MXN), pero este monto no descuenta gastos operativos como gasolina o mantenimiento.

    • Países con mayores ingresos: Argentina, Chile y Costa Rica (~9 USD/hora).

    • Países con menores ingresos: Ecuador y República Dominicana (~5 USD/hora).

El mito de la estabilidad

A pesar de que el 76% comenzó a conducir para generar más ganancias, la realidad económica es crítica para la gran mayoría:

  • Inseguridad Financiera: El 88% afirma no tener seguridad económica.

  • Deudas: El 75% de los conductores vive con deudas constantes.

  • Protección Social: Solo el 30% cotiza en un sistema de pensiones. La mayoría queda fuera del marco laboral tradicional, lo que el BID describe como un «amortiguador» frente a crisis, pero no una carrera estable.

El contraste: Ganancias corporativas

Mientras los conductores enfrentan inestabilidad, la empresa matriz reporta cifras récord. En 2025, Uber alcanzó ingresos por 14,370 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 20% respecto al año anterior. Este contraste subraya el debate sobre la «economía colaborativa» y la necesidad de nuevas regulaciones que protejan a los trabajadores digitales.

«La plataforma ofrece inmediatez y liquidez, pero no necesariamente estabilidad». — Informe del BID 2026.