Al cierre de 2025, el flujo de remesas hacia Guatemala, Honduras y El Salvador consolidó su papel como el principal motor de supervivencia económica en la región. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estas transferencias alcanzaron una cifra histórica de 47,730.2 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 20% respecto al año anterior.
Este aumento extraordinario se atribuye, en gran medida, al buen desempeño del mercado laboral estadounidense y al temor de los migrantes ante el endurecimiento de las políticas migratorias, lo que incentivó el envío preventivo de ahorros.
Desglose por país y peso en la economía
El impacto de las remesas no es uniforme, pero en todos los casos supera con creces la inversión extranjera directa o las exportaciones tradicionales:
| País | Monto 2025 (USD) | Crecimiento Anual | Peso en el PIB (%) |
| Guatemala | 25,530.2 millones | +18.7% | 21.4% |
| Honduras | 12,212.0 millones | +25.3% | 30.4% |
| El Salvador | 9,987.9 millones | +17.8% | 27.3% |
-
Guatemala: Concentra el 53.5% de los envíos totales a la región.
-
Honduras: Se mantiene como el país más dependiente de estas divisas en América Latina, donde el dinero de la diáspora sostiene el consumo básico de millones de hogares.
Riesgos y amenazas para 2026: El «Efecto Trump»
A pesar de la bonanza de 2025, el panorama para 2026 es de incertidumbre debido a las nuevas directrices de la administración en Washington:
-
Impuesto a las remesas: La propuesta de aplicar un impuesto del 5% a los envíos realizados por no ciudadanos podría reducir el volumen de dinero que llega a las familias y fomentar el uso de canales informales o «mercados negros».
-
Deportaciones masivas: El aumento de las órdenes de expulsión amenaza con desarticular la base de trabajadores que genera estos recursos.
-
Vigilancia financiera: Nuevas alertas sobre envíos mayores a 2,000 dólares buscan endurecer los controles bajo el argumento de combatir el lavado de dinero, lo que genera temor entre la comunidad migrante.
Análisis: La región enfrenta una «trampa de dependencia». Si bien las remesas alivian la pobreza inmediata, la falta de oportunidades domésticas y la vulnerabilidad ante cambios legales en EE. UU. dejan a las economías del Triángulo Norte en una posición de fragilidad estructural.

More Stories
Diplomacia de Transición: Kast evalúa el apoyo a Bachelet ante la ONU tras diálogos con Lula y Sheinbaum
Reforma laboral en Argentina: Diputados da media sanción al proyecto de Milei
Petro ratifica salario mínimo de $2 millones en Colombia: «Ni un peso atrás»