El mandatario estadounidense afirma que viajará al país sudamericano, aunque la fecha exacta de la «histórica» visita aún no ha sido definida
En un anuncio que marca un nuevo hito en la política exterior de su administración, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes 13 de febrero de 2026 que tiene previsto viajar a Venezuela. Ante las preguntas de la prensa en la Casa Blanca, el mandatario fue directo sobre sus intenciones de visitar el territorio venezolano tras la intervención militar de enero, aunque matizó que el momento preciso todavía está bajo análisis logístico y de seguridad. «Visitaré Venezuela», aseguró Trump, añadiendo posteriormente un lacónico «no lo hemos decidido» respecto a la agenda definitiva.
El contexto de una intervención sin precedentes
Este anuncio se produce apenas 40 días después de la denominada «Operación Resolución Absoluta». El pasado 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de élite de Estados Unidos (Delta Force) ejecutaron una incursión nocturna en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados de inmediato a una prisión federal en Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y tráfico de armas. Desde entonces, Washington ha mantenido un control estratégico sobre el país, supervisando una transición encabezada interinamente por Delcy Rodríguez bajo la figura de «ausencia forzosa».
Apertura petrolera y reactivación económica
La posible visita de Trump coincide con un giro drástico en la economía energética regional. Coincidiendo con sus declaraciones, el Departamento del Tesoro de EE. UU. emitió hoy dos licencias generales que autorizan a cinco multinacionales petroleras (Chevron, Eni, Repsol, BP y Shell) a reanudar operaciones e inversiones en suelo venezolano sin temor a sanciones. Este movimiento busca:
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Estabilizar el suministro global: Reactivar la producción de crudo venezolano bajo estándares internacionales.
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Consolidar la transición: Apoyar financieramente al gobierno encargado liderado por Rodríguez, quien ya trabaja en una agenda de cooperación bilateral con el secretario de Estado, Marco Rubio.
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Implementar la «Doctrina Monroe»: Como lo expresó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, la administración busca restablecer la influencia de EE. UU. en el hemisferio occidental garantizando «seguridad y prosperidad».
Reacciones y desafíos diplomáticos
Mientras figuras internacionales como el presidente argentino Javier Milei han celebrado la caída de Maduro, otros líderes globales y organismos de derechos humanos han cuestionado la legalidad de la intervención militar. En Estados Unidos, el ambiente político también es tenso; mientras el Congreso debate el alcance de los poderes de guerra presidenciales, un juez federal bloqueó recientemente intentos de degradar a militares que cuestionaron órdenes de la administración.
Finalmente, la confirmación de la visita de Donald Trump a Venezuela representaría la primera vez que un presidente estadounidense pisa suelo venezolano en décadas, simbolizando el cierre de una era de confrontación y el inicio de una etapa de tutela directa por parte de la Casa Blanca. Se espera que la Casa Blanca anuncie los detalles del viaje una vez que las condiciones de «estabilización» en Caracas sean consideradas óptimas por el Pentágono.

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