Haití arrasó con su estilo olímpico: atuendos que cuentan historias.
¿Cómo una delegación mínima robó miradas?
Haití no suele figurar en los Juegos Olímpicos de Invierno, sin embargo, en esta edición logró una presencia que trascendió el deporte. Con sólo dos atletas —Richardson Viano, en esquí alpino, y Stevenson Savart, en esquí de fondo—, la delegación caribeña participó en la ceremonia inaugural con una propuesta estética que atrajo la atención internacional.
Desde el inicio del desfile, los atuendos de Haití marcaron diferencia. Mientras otras delegaciones apostaron por diseños sobrios, el país caribeño presentó una narrativa visual ligada a su identidad cultural. Así, la delegación más pequeña se convirtió en una de las más comentadas, no por resultados deportivos, sino por su mensaje simbólico.
¿Qué historia cuentan los atuendos?
Los trajes fueron diseñados por Stella Jean, creadora haitiano-italiana radicada en Milán. Cada pieza fue pintada a mano y retomó elementos de la naturaleza tropical y del arte haitiano. En particular, los diseños aluden a una obra de Edouard Duval-Carrié, inspirada en Toussaint Louverture, figura clave de la independencia haitiana.
Debido a las reglas del Comité Olímpico Internacional, que exigen neutralidad política, el personaje histórico no aparece de forma explícita. No obstante, Jean destacó al caballo rojo como símbolo central, acompañado de vegetación abundante y cielos abiertos. El conjunto incluyó pantalones, chaqueta con cremallera, falda acolchada y un tignon, pañuelo tradicional que representa dignidad y resistencia. El excampeón Pietro Vitalini colaboró en la elaboración técnica.
¿Por qué el diseño trasciende la moda?
Más allá de la estética, los atuendos funcionaron como una declaración de orgullo nacional. La diseñadora retomó una línea simbólica similar a la usada por Haití en París 2024, cuyos trajes hoy se exhiben en el Museo Olímpico de Lausana.
En redes sociales, Jean compartió una cita del embajador haitiano en Italia, Gandy Thomas, donde subrayó que Haití elige la presencia frente al olvido. Con esta propuesta, la delegación dejó claro que el estilo también comunica historia, memoria y pertenencia.

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