México, CDMX, 05/02/2026 Museo Tamayo Presentación de las exposiciones "Wayamou: Lenguas de lo común" y "El gesto y lo invisible" con la presencia de Directora del Museo Tamayo Andrea Torreblanca, la curadora de ambas exposiciones, Abril Zales, los artistas de “Wayamou” Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiwe y artistas de la exposición “El gesto y lo invisible” Brendan Fernandez y Marcelo Brotdsky. Foto: Abraham Goldsmit K / Secretaría de Cultura.

Saberes ancestrales en el arte llegan al Tamayo

El Museo Tamayo inició su ciclo de exposiciones 2026 con la muestra «Wayamou: Lenguas de lo común», una propuesta que integra la visión del artista yanomami Sheroanawe Hakihiiwe. Esta exhibición, realizada en colaboración con la artista Laura Anderson Barbata, trasciende la simple muestra estética para proponer un diálogo profundo sobre la crisis ecológica actual. A través de la recuperación de saberes ancestrales en el arte, el recinto busca generar un espacio de reflexión donde la oralidad indígena y el pensamiento contemporáneo se entrelazan para cuestionar los modelos de vida occidentales.

El wayamou como acto de escucha política

La exposición toma su nombre de una práctica ceremonial propia del pueblo yanomami destinada a resolver conflictos y preservar la paz. Sheroanawe Hakihiiwe utiliza esta tradición como una herramienta para fomentar el aprendizaje mutuo y la escucha activa en un mundo marcado por la polarización. Para el artista, el acto de escuchar representa una postura política necesaria que permite transformar la manera en que las sociedades interactúan con el entorno natural. Sus obras no solo capturan la belleza de la selva amazónica, sino que funcionan como una red viva que comunica la presencia espiritual de las plantas y raíces.

Al ingresar a la sala, los visitantes encuentran piezas que documentan una observación minuciosa de la naturaleza, entendida como un territorio que «habla» a quienes deciden detenerse. El proceso creativo de Hakihiiwe se fundamenta en un aprendizaje colectivo con los ancianos y chamanes de su comunidad en Venezuela. Dibujar se convierte así en una forma de transmisión cultural que asegura la permanencia de conocimientos medicinales y espirituales. Esta conexión con lo invisible, lo soñado y lo vivido reafirma que el arte puede ser un archivo afectivo capaz de reactivarse en cualquier contexto museístico internacional.

Urgencia ambiental y memoria del territorio

Uno de los puntos más relevantes de la muestra es la serie titulada Sequía, la cual aborda el cambio climático desde la vivencia cotidiana de las comunidades amazónicas. Paisajes despojados y árboles sin hojas dan testimonio de un desequilibrio ambiental que afecta la siembra, la cacería y el suministro de agua. Sin recurrir a discursos panfletarios, la obra de Hakihiiwe señala la necesidad de replantear prácticas extractivas como la minería. Los saberes ancestrales en el arte expuestos en el Tamayo subrayan que la Amazonía no es un recurso infinito, sino un sistema vital regulador del clima global que requiere protección inmediata.

Finalmente, la exhibición reúne más de cien piezas entre dibujos, videos e instalaciones que invitan a una observación atenta y pausada. La coherencia de la obra radica en su fidelidad al origen selvático, manteniendo su esencia sin importar si se presenta en la Bienal de Venecia o en el corazón de México. Mediante esta muestra, el Museo Tamayo reconoce la importancia de los conocimientos indígenas para la ciencia y la supervivencia del planeta. Escuchar el mensaje de la selva a través de estas expresiones artísticas se presenta como uno de los desafíos más urgentes y necesarios de nuestro tiempo.