¿Qué ocurrió en el Movistar Arena?
Madrid, España. El cantautor venezolano Danny Ocean ofreció el primero de dos conciertos con entradas agotadas en el Movistar Arena, donde reunió a cerca de 16 mil personas en una noche marcada por la celebración, la nostalgia y la identidad venezolana. El artista llamó al público a dejar atrás las preocupaciones y a disfrutar del momento. “Sean libres esta noche”, expresó desde el escenario.
El espectáculo formó parte de su gira europea para presentar Babylon Club (2025). Durante el show, Ocean combinó reguetón, dancehall y pop latino, con una puesta en escena de estética caribeña que contrastó con el invierno madrileño. La velada generó un ambiente de cercanía entre Madrid y Caracas, impulsado por la fuerte presencia de la diáspora venezolana en España.
De acuerdo con datos oficiales, en el país residen cerca de 600 mil venezolanos, casi la mitad en la capital. Muchos acudieron con bandanas, camisetas de la Vinotinto y banderas nacionales, como símbolo de pertenencia y memoria compartida.
¿Por qué el concierto tuvo un significado especial?
El evento representó más que una presentación musical. Para parte del público, Danny Ocean encarna una figura cultural de referencia para los venezolanos fuera de su país. Asistentes destacaron que su trayectoria refleja una historia de migración, resiliencia y proyección internacional.
El concierto abrió con temas recientes como Imagínate, pero también incluyó canciones emblemáticas como Me rehúso, lanzada de forma independiente y asociada al dolor de la despedida tras dejar Venezuela. El tema volvió a corearse a una sola voz, acompañado por luces encendidas en todo el recinto.
Ocean alternó canciones de distintos álbumes y versiones de artistas latinoamericanos. Además, invitó al escenario a Elena Rose y Sech, quienes dedicaron mensajes de apoyo y esperanza al público venezolano.
¿Cómo se vinculó la música con el contexto actual?
Durante la noche, el cantante hizo referencias directas al momento político y social que atraviesa Venezuela. Reconoció la incertidumbre reciente, pero pidió mantener la fe colectiva en un futuro de reencuentro. El mensaje generó reacciones emotivas entre los asistentes.
El cierre llegó con Crayola, una salsa dedicada a los colores de la bandera venezolana, que convirtió el recinto en un espacio de baile compartido. Familias, amigos y parejas participaron en un final coral que reforzó el sentido comunitario del evento.
La información corresponde a un reporte periodístico publicado por La Jornada, que documentó el concierto realizado el miércoles 5 de febrero de 2026 en Madrid. La crónica subraya cómo la música funcionó como un puente emocional para la diáspora venezolana en un contexto de cambios e incertidumbre.

More Stories
Adiós a los peluches: regalos de San Valentín que sí querrá conservar (y no ocupan espacio).
Costa Rica decidió: Laura Fernández rompe la tendencia de segundas vueltas y asegura la presidencia (Resumen de elecciones)
Giro drástico en la campaña: CNE excluye a Iván Cepeda de la consulta de izquierda de marzo