La salida definitiva de Rutas de Lima (RDL) marcó un punto de quiebre para la infraestructura vial de la capital. La empresa confirmó que este 2 de diciembre dejará de operar la concesión, luego de un mes sin cobrar peajes, situación que agotó por completo sus reservas y desencadenó un proceso acelerado de retiro del sistema instalado en la Panamericana Norte y Sur.
Una operación que colapsa sin ingresos
Desde el 5 de noviembre, cuando se suspendió el cobro en las estaciones de Villa y Punta Negra, la concesionaria perdió casi la totalidad de sus recursos. El comunicado del 26 de noviembre reveló que el gasto mensual de la operación —cerca de S/ 25 millones— volvió insostenible continuar con el servicio. El aviso que lanzó el 11 de noviembre se cumplió al pie de la letra: sin ingresos, solo podían sostenerse tres semanas más.
El desmontaje de las casetas avanza a ritmo acelerado, mientras los usuarios observan cómo desaparece una estructura que funcionó por más de una década. El retiro marca el cierre abrupto de un modelo de gestión que movía a un equipo de más de 600 trabajadores, responsables de tareas consideradas clave para el tránsito diario:
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Recolección mensual de 2 mil toneladas de basura y desmonte.
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Mantenimiento del pavimento y áreas verdes.
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Atención de emergencias viales.
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Operación del Centro de Control y del Túnel Benavides.
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Manejo de semáforos en la Panamericana Norte.
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Ejecución del Plan Verano en la Panamericana Sur.
La empresa advierte que suspender estas actividades “de un día para otro” podría afectar la seguridad y la fluidez de las vías más transitadas del país.
Tensiones con la Municipalidad de Lima
RDL asegura que ha solicitado de forma reiterada reuniones técnicas con la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) para coordinar la transferencia de la operación. Sin embargo, sostiene que nunca recibió respuesta. Esa falta de comunicación —según indicó— abre la puerta a escenarios de riesgo en un corredor por el que circulan cientos de miles de vehículos todos los días.
La compañía insistió en que el traspaso de la concesión debe realizarse con un plan claro y con la participación activa del gobierno local para evitar fallas en servicios esenciales.
Gobierno central bajo presión
Ante el silencio municipal, Rutas de Lima pidió la intervención del MTC y la PCM para garantizar una transición “ordenada y segura”. La empresa subrayó que la continuidad del servicio depende de la acción inmediata del Ejecutivo, especialmente en un periodo donde el flujo en ambas Panamericanas se incrementará por el inicio de la temporada de verano.
RDL recordó además que se reserva todos sus derechos legales frente a las decisiones del Estado peruano sobre la concesión. Mientras tanto, el desmonte de casetas avanza, los usuarios observan con incertidumbre y la ciudad se prepara para enfrentar un cambio que podría redefinir por completo la movilidad en Lima.

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