Comandante de Bomberos de Puerto Leguízamo plantea hipótesis sobre accidente del C-130 en Putumayo: “Habría golpeado la parte trasera

Hipótesis sobre el accidente de avión Hércules en Putumayo

La investigación sobre el fatídico accidente de avión Hércules en Putumayo ha tomado un nuevo rumbo tras las declaraciones del capitán Eduardo Sanjuan, comandante del Cuerpo de Bomberos de Puerto Leguízamo. Según el oficial, testimonios recabados en la pista de despegue sugieren que la aeronave pudo haber sufrido un impacto en su sección posterior durante la maniobra inicial de ascenso. Esta versión preliminar indica que el fuselaje habría golpeado la superficie antes de ganar la altura necesaria, lo que pudo comprometer la estabilidad del vuelo. Aunque estas afirmaciones carecen todavía de un sustento técnico definitivo, representan la primera pista concreta sobre la dinámica del siniestro que ha cobrado la vida de 68 uniformados.

Factores críticos en la pista de Puerto Leguízamo

Más allá de la posible falla operativa o técnica, el entorno geográfico y la infraestructura aeroportuaria surgen como elementos determinantes en el análisis de la tragedia. El gobernador de la región ha advertido sobre las precarias condiciones del aeródromo de Caucayá, el cual cuenta con una pista de apenas 1.100 metros. Esta extensión resulta limitada para la operación segura de naves de gran envergadura como el C-130, especialmente bajo condiciones climáticas adversas o con carga máxima. Adicionalmente, se conoció que existían solicitudes previas para mejorar el mantenimiento y la limpieza de la zona de carreteo, peticiones que aparentemente no fueron atendidas con la celeridad requerida por las autoridades aeronáuticas.

La situación se tornó más compleja debido a la carga que transportaba la aeronave militar. Al momento del impacto, se registraron múltiples explosiones secundarias provocadas por la munición que llevaban las tropas a bordo con destino a Puerto Asís. Este factor no solo aumentó la letalidad del siniestro, sino que dificultó las labores de los ocho bomberos locales, quienes carecían de equipos especializados para incendios de esta magnitud. La intervención valerosa de la comunidad civil fue lo que permitió el rescate de algunos sobrevivientes en medio de las llamas, antes de que el fuego consumiera totalmente los restos del aparato.

Avances en la investigación y respuesta médica

Actualmente, las autoridades de la Fuerza Aeroespacial Colombiana han descartado la posibilidad de un ataque externo, centrando sus esfuerzos en el análisis de las cajas negras y los registros de mantenimiento. El accidente de avión Hércules en Putumayo ha puesto bajo la lupa la gestión del riesgo en los aeropuertos del sur del país, donde terminales como las de Villagarzón enfrentan peligros similares por la cercanía de botaderos de basura y presencia de fauna silvestre. Mientras se esclarecen los hechos, los militares heridos continúan bajo cuidados intensivos en el Hospital Militar Central de Bogotá, tras ser evacuados en vuelos de emergencia desde la zona del desastre.

Por consiguiente, el país espera un informe oficial que determine si el golpe en la parte trasera fue el detonante del desplome o si existieron fallas mecánicas adicionales. La tragedia ha reabierto un debate nacional sobre la necesidad de modernizar no solo la flota aérea, sino también la infraestructura logística de las zonas más apartadas del territorio. La transparencia en estos hallazgos será fundamental para brindar justicia a las familias de los uniformados fallecidos y para implementar medidas que eviten que una catástrofe de estas proporciones se repita en el futuro cercano.