Gobierno despliega fuerzas de seguridad y aplica restricciones en varias provincias
El toque de queda en Ecuador por la violencia criminal volvió a aplicarse en varias provincias del país como parte de un plan gubernamental para frenar el avance de las organizaciones delictivas. La medida afecta principalmente a zonas costeras y tropicales donde se han registrado altos índices de homicidios en los últimos años.
El gobierno encabezado por el presidente Daniel Noboa anunció que la restricción nocturna se mantendrá durante quince días en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, consideradas entre las más afectadas por la actividad del crimen organizado.
La medida impacta especialmente a Guayaquil, la ciudad más poblada del país y uno de sus principales centros económicos. En este punto, las calles comenzaron a vaciarse horas antes del inicio oficial del toque de queda, mientras comerciantes y ciudadanos buscaban regresar a sus hogares para evitar sanciones.
Comerciantes y ciudadanos resienten la medida
Durante la tarde y noche previas al inicio de la restricción, el transporte público redujo operaciones y muchos negocios cerraron anticipadamente. Comerciantes de distintos sectores señalaron que la medida generará pérdidas económicas, ya que algunos establecimientos suelen operar hasta la medianoche.
Propietarios de locales de comida y tiendas indicaron que deberán reducir su producción o cerrar antes de lo habitual, lo que impactará directamente en sus ingresos mientras se mantiene la restricción.
Las cifras oficiales reflejan la gravedad de la situación. Tan solo en 2025, Guayaquil concentró más de dos mil quinientos homicidios, una parte significativa de los más de nueve mil asesinatos registrados en todo el país durante ese año, la cifra más alta en la historia reciente de Ecuador.
Operativos y estrategia contra el crimen organizado
Para reforzar la seguridad, las autoridades desplegaron a miles de elementos en las zonas intervenidas. El comandante general de la policía, Pablo Dávila, informó que decenas de miles de policías y militares participan en operativos destinados a debilitar las estructuras de los grupos criminales.
Las fuerzas de seguridad realizarán patrullajes y acciones focalizadas en zonas consideradas de alta violencia, donde se han identificado actividades relacionadas con narcotráfico y delincuencia organizada.
El gobierno ecuatoriano también confirmó que estas operaciones cuentan con apoyo internacional, incluido el respaldo de Estados Unidos, dentro de una nueva fase de la estrategia de seguridad que busca combatir lo que las autoridades denominan “narcoterrorismo”.
Con estas medidas, el gobierno pretende reducir la violencia que ha colocado a Ecuador entre los países con mayor tasa de homicidios en América Latina, mientras las autoridades mantienen vigilancia permanente para evaluar los resultados del operativo en las próximas semanas.

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