La llegada de José María Balcázar a la presidencia interina de Perú este 18 de febrero de 2026 no representa un giro ideológico hacia la izquierda radical, sino la culminación de un cálculo político estratégico en un Congreso donde la supervivencia parlamentaria dicta las reglas. Aunque Balcázar es militante de Perú Libre, su ascenso fue facilitado por una derecha fragmentada y acuerdos de conveniencia que priorizan la estabilidad de corto plazo antes de las elecciones del 12 de abril.
La anatomía de una elección inesperada
La votación en el Congreso reveló que las afinidades doctrinarias han pasado a un segundo plano frente a los intereses coyunturales:
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Fractura en la Derecha: La derrota de María del Carmen Alva (quien solo obtuvo 46 votos en segunda vuelta) expuso una grieta profunda entre Fuerza Popular (Keiko Fujimori) y Renovación Popular (Rafael López Aliaga). Ambos bloques se responsabilizan mutuamente del resultado, evidenciando que el «Bloque Democrático» ya no actúa como una unidad cohesionada.
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El rol de los partidos «bisagra»: Grupos como Alianza para el Progreso (APP) habrían inclinado la balanza hacia Balcázar en la segunda votación (60 votos), buscando una figura de transición que no polarice aún más el ambiente electoral.
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Voto Secreto y Sospechas: El proceso, marcado por 7 votos viciados y 1 en blanco en primera ronda, alimentó teorías sobre acuerdos bajo la mesa entre el «cerronismo» y sectores conservadores, conocidos popularmente como pactos «fujicerronistas».
El perfil de un presidente «desmarcado»
A sus 83 años, Balcázar ha intentado suavizar su imagen para calmar a los mercados y a los sectores más críticos:
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Distanciamiento Ideológico: Ha declarado que los conceptos de izquierda y derecha son anacrónicos, afirmando que su prioridad es una «transición democrática pacífica».
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No al indulto de Castillo: A pesar de las solicitudes formales de la defensa de Pedro Castillo, Balcázar descartó otorgar un indulto presidencial, argumentando que el exmandatario tiene procesos penales en curso que deben seguir su cauce judicial.
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Continuidad Económica: En sus primeras 24 horas, se reunió con Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), enviando una señal de respeto a la autonomía monetaria, aunque solicitó fondos para saldar deudas con el sector magisterial.
El tablero hacia el 12 de abril
Analistas sugieren que permitir que la izquierda asuma el mando interino en un momento de crisis institucional es una jugada táctica de la oposición:
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Narrativa de Desgaste: Al dejar que una figura de Perú Libre gestione los meses finales, los partidos de derecha podrían fortalecer un discurso crítico contra la izquierda si la gestión de Balcázar enfrenta dificultades.
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Incertidumbre Electoral: Con 36 candidatos en carrera, la fragmentación es tal que ningún sector quiso asumir el costo político de la presidencia en este tramo final, prefiriendo un «árbitro» transitorio.
«En el Parlamento peruano, los acuerdos se firman con tinta invisible; hoy el pragmatismo ha derrotado a la coherencia», señalan observadores políticos tras la juramentación.

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