La vacunación contra sarampión se concentra en personas de seis meses a 49 años ante la actual propagación del virus en México. Las autoridades sanitarias y especialistas explican que este grupo enfrenta mayor riesgo debido a esquemas incompletos o falta de antecedentes vacunales, mientras que los mayores de 50 años, en su mayoría, cuentan con protección natural adquirida antes de que existiera cobertura universal.
La epidemia mantiene presencia en las 32 entidades del país, aunque con comportamientos distintos. Primero surgieron casos vinculados a comunidades sin vacunación en Chihuahua. Después, el brote creció y alcanzó miles de contagios. Más tarde, el virus avanzó hacia otras regiones.
En semanas recientes, Jalisco y Chiapas registraron incrementos acelerados. Además, Michoacán y Guerrero reportaron actividad relevante. En contraste, estados como Sonora y Zacatecas mostraron aumentos iniciales que luego se estabilizaron.
La Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica ante el repunte en América. Por ello, autoridades sanitarias reforzaron llamados para completar esquemas y revisar cartillas.
¿Quiénes deben vacunarse y por qué?
Especialistas señalan que las personas mayores de 50 años no integran el grupo prioritario porque estuvieron expuestas al virus cuando circulaba ampliamente en décadas pasadas. Esa exposición generó inmunidad duradera en la mayoría de los casos. Estudios serológicos confirman niveles protectores suficientes en ese sector.
En cambio, la población menor de 49 años depende casi exclusivamente de la inmunización aplicada desde la década de 1990. Por consiguiente, quienes no completaron el esquema o desconocen su historial permanecen susceptibles. Esta situación se agravó por caídas en coberturas durante años recientes y por interrupciones asociadas a la pandemia.
El llamado incluye a niñas y niños desde los seis meses, adolescentes y adultos jóvenes. También contempla a jornaleros agrícolas, personas en movilidad y comunidades indígenas donde se detectan coberturas bajas. Sin embargo, quienes ya recibieron esquema completo o se vacunaron en los últimos cinco o seis años no requieren refuerzo inmediato.
Autoridades reportan 26 defunciones asociadas al virus, principalmente en personas no vacunadas que retrasaron atención médica. Aunque la mayoría de los casos cursa con síntomas leves, el sarampión puede provocar complicaciones pulmonares, auditivas y hospitalizaciones.
El padecimiento inicia con fiebre, tos y congestión, similares a un catarro intenso. No obstante, la persona puede contagiar desde cuatro días antes del exantema hasta cuatro días después. Por ello, especialistas recomiendan uso de cubrebocas en caso de síntomas, ventilación de espacios cerrados, higiene frecuente de manos y evitar reuniones innecesarias.
Quienes ya tuvieron la enfermedad no necesitan vacunarse otra vez, ya que desarrollan protección prolongada. Tampoco existe impedimento para que mayores de 49 años soliciten la vacuna por decisión propia, especialmente si laboran en sectores de salud o educación. Las únicas contraindicaciones claras incluyen embarazo e inmunosupresión severa, situaciones que requieren valoración médica.
Autoridades insisten en acelerar jornadas masivas y atender indicaciones locales según el comportamiento regional del virus.

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