México y EU pactan plan hídrico binacional

¿Plan binacional ante sequía histórica?

México y Estados Unidos acordaron un plan técnico conjunto para administrar el agua del Río Bravo frente a una sequía extrema que afecta a la región fronteriza. El entendimiento se dio dentro del marco del Tratado de Aguas de 1944, vigente desde hace más de ocho décadas. El acuerdo busca ordenar el uso del recurso, reducir tensiones y responder a un escenario climático cada vez más adverso. Además, ambos gobiernos colocaron en el centro la seguridad hídrica y el bienestar de las comunidades que dependen directamente de esta cuenca.

¿Qué establece el acuerdo técnico?

El plan define una ruta operativa clara basada en los mecanismos ya previstos por el tratado bilateral. De esta manera, autoridades técnicas y políticas de ambos países coordinaron acciones sin modificar el marco legal existente. El entendimiento respeta la soberanía nacional de cada país y prioriza el derecho humano al agua y a la alimentación, especialmente en el lado mexicano.

Asimismo, el acuerdo considera las condiciones hidrológicas actuales, marcadas por bajos niveles de almacenamiento y lluvias insuficientes. Por ello, las decisiones se apoyan en criterios técnicos, monitoreo constante y escenarios de disponibilidad real. Con este enfoque, las partes buscan evitar decisiones unilaterales y avanzar hacia una gestión más previsible del recurso compartido.

 ¿Cuál es el compromiso de México?

El Gobierno de México reiteró su disposición para cumplir con la entrega anual mínima de agua establecida en el tratado, siempre que las condiciones naturales lo permitan. En ese contexto, el país priorizará el uso del agua para consumo humano y para la producción agrícola, sobre todo en zonas consideradas vulnerables por su dependencia del riego y su exposición a la sequía.

Además, el plan contempla una visión de largo plazo. Por un lado, permitirá fortalecer una gestión ordenada del agua en toda la cuenca del Río Bravo. Por otro, abrirá la puerta a una planeación con mayor responsabilidad compartida entre ambos países. Las autoridades también prevén la incorporación gradual de infraestructura, tecnologías y acciones de adaptación al cambio climático, con el objetivo de mitigar los efectos de sequías cada vez más frecuentes y prolongadas.

Finalmente, el gobierno mexicano subrayó que el Tratado de Aguas de 1944 sigue siendo un instrumento clave para proteger los intereses nacionales, asegurar la disponibilidad del agua y respaldar las actividades productivas y agrícolas en territorio nacional. En un contexto de presión hídrica creciente, el acuerdo binacional busca ofrecer certidumbre, cooperación y una respuesta técnica ante uno de los mayores retos ambientales de la región fronteriza.