Venezuela aplicó lecciones de Iraq para su petróleo

Preparación y lecciones antes de la captura de Maduro

Antes de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, funcionarios del Gobierno de Estados Unidos estudiaron el caso de Iraq para el petróleo venezolano como posible lección, según fuentes familiarizadas con discusiones internas. 

A finales de diciembre de 2025, un pequeño grupo dentro del Departamento de Estado analizó cómo la administración estadounidense manejó la industria petrolera en Iraq tras la invasión de 2003. Ese estudio se enfocó en un hallazgo central: el escepticismo de los iraquíes sobre las intenciones de Estados Unidos afectó la rapidez con la que se pudo aumentar la producción de crudo. 

Durante décadas, Irak ha enfrentado desconfianza interna que ralentizó esfuerzos de revivir su sector petrolero, incluso cuando Estados Unidos trabajó con el Ministerio de Petróleo iraquí y con respaldo de la ONU para reforzar la producción. 

Sin embargo, no hay claridad sobre si los detalles de esa sesión informativa llegaron directamente al presidente Donald Trump o si influyeron en sus decisiones finales. Lo que sí está documentado es que Trump ha expresado públicamente su interés en los recursos petroleros de Venezuela tanto antes como después de la operación que terminó con la captura de Maduro. 

Diferencias con el enfoque en Iraq

El análisis de los problemas en Iraq no fue un plan detallado para Venezuela, sino una referencia para entender obstáculos similares que podrían surgir. En la comparación, hubo consenso entre algunos funcionarios de que el contexto de Venezuela es distinto, especialmente por la forma en que Trump ha planteado el rol de Estados Unidos en la industria petrolera venezolana. 

Mientras que la intervención en Iraq tuvo como objetivo oficial derrocar al líder Saddam Hussein bajo la premisa de armas de destrucción masiva, en el caso de Venezuela la administración estadounidense ha señalado repetidamente la importancia de revitalizar y controlar la producción petrolera tras la salida de Maduro. 

Expertos señalan que este enfoque es más directo y abiertamente orientado hacia el control y la gestión del sector energético que el vivido después de 2003 en Iraq, donde no se buscó un acceso privilegiado para empresas estadounidenses en la industria petrolera local. 

Estrategias y desafíos futuros

Tras la captura de Maduro, Estados Unidos comenzó a negociar y vender millones de barriles de petróleo venezolano que estaba sancionado previamente, dirigiendo los ingresos a cuentas bajo su control. Algunos de esos fondos se han destinado a gastos críticos en Venezuela bajo la supervisión estadounidense, según funcionarios que hablaron con legisladores en el Senado. 

A pesar de estas estrategias, persisten advertencias de expertos y funcionarios sobre un posible rechazo de confianza por parte de sectores venezolanos, similar a lo que ocurrió en Iraq, y sobre los desafíos técnicos y geológicos que presenta la industria petrolera de Venezuela.