Latinoamericanos revelan herencia neandertal

Miles de voluntarios de América Latina participan en investigaciones genéticas que permiten a científicos identificar qué rasgos actuales provienen de los neandertales, una especie humana extinta hace unos 40 mil años. Uno de los hallazgos más recientes apunta a que parte de esa herencia podría manifestarse en la forma y altura de la nariz en poblaciones modernas del continente.

El descubrimiento surge de un estudio coordinado por el Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica (CANDELA), una red internacional de científicos que analiza la diversidad genética y física de poblaciones urbanas de la región. La investigación incluyó datos genéticos y rasgos faciales de más de 6 mil personas de México, Colombia, Perú, Chile y Brasil.

Una huella genética que cruzó continentes

Los investigadores explican que el mestizaje entre humanos modernos y neandertales ocurrió hace unos 50 mil años en Eurasia. Posteriormente, ese material genético viajó con grupos humanos que migraron hacia América a través de Asia, lo que permitió que ciertos fragmentos del ADN neandertal llegaran hasta el extremo sur del continente.

En el análisis, los científicos identificaron una región específica del genoma asociada al gen ATF3, relacionada con la altura de la nariz. Este segmento aparece con mayor frecuencia en personas con ancestralidad nativo-americana y coincide con secuencias genéticas previamente detectadas en restos neandertales.

De acuerdo con el equipo, aproximadamente uno de cada tres participantes presenta esta variante genética, lo que se traduce en narices ligeramente más largas en comparación con quienes no la portan. Los expertos aclaran que este gen no actúa de forma aislada, sino que forma parte de un conjunto complejo de factores genéticos y ambientales.

Diversidad genética y valor científico

El estudio destaca la importancia de las poblaciones latinoamericanas para la investigación genética global. Al tratarse de poblaciones relativamente recientes, producto de la mezcla entre ancestrías nativo-americana, europea y africana, resulta más sencillo rastrear fragmentos heredados de antiguos grupos humanos.

Además del análisis genómico, el equipo examinó fotografías faciales, medidas antropométricas y modelos tridimensionales de cráneos modernos y neandertales. Esta combinación permitió establecer correlaciones claras entre rasgos físicos actuales y herencia ancestral.

Los especialistas subrayan que estos hallazgos no implican diferencias jerárquicas entre poblaciones. Por el contrario, refuerzan la idea de que la humanidad comparte un origen común y una diversidad genética continua, sin divisiones biológicas que justifiquen conceptos como las razas.

Finalmente, los científicos señalan que comprender la herencia neandertal también puede aportar información relevante para la salud, ya que algunos genes antiguos influyen en la respuesta al clima, la dieta e incluso ciertas enfermedades.