Delcy Rodríguez y su círculo estratégico

La frase clave Chavismo 3.0 aparece con fuerza en el inicio del mandato de Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia encargada de Venezuela y activó cambios rápidos en el poder político. Desde entonces, la mandataria reordenó ministerios, desplazó figuras cercanas a Nicolás Maduro y dio protagonismo a un grupo de colaboradores con perfiles técnicos, leales y con experiencia en negociación internacional.

La juramentación ocurrió el 5 de enero, tras una operación de Estados Unidos que derivó en la captura de Maduro y de Cilia Flores. A partir de ese momento, Rodríguez impulsó una agenda intensa. Primero, ajustó el control del Ejecutivo. Luego, sostuvo contactos directos con Washington y firmó un acuerdo que permite a Estados Unidos comercializar hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano. Al mismo tiempo, mantuvo un discurso político que exige el regreso de Maduro, a quien califica como rehén.

Un poder compartido y una estrategia definida

El principal aliado de Delcy Rodríguez sigue siendo su hermano, Jorge Rodríguez. Ambos concentran hoy los dos poderes centrales del Estado: ella dirige el Ejecutivo y él preside la Asamblea Nacional. Analistas describen esta relación como un liderazgo conjunto que combina control legislativo, manejo político y capacidad de negociación.

A diferencia de la etapa de Hugo Chávez, Delcy Rodríguez construyó su influencia de manera gradual. Primero asumió funciones diplomáticas y luego lideró la política económica en la última fase del gobierno de Maduro. Esa experiencia explica el énfasis actual en la estabilización económica y en la interlocución con actores externos.

Además, la presidenta encargada reorganizó su entorno con perfiles menos ideológicos y más orientados a resultados. Entre ellos destaca Félix Plasencia, embajador en Reino Unido, quien mantiene vínculos empresariales y contactos internacionales. También figura Calixto Ortega Sánchez, actual vicepresidente sectorial de Economía, con trayectoria en el Banco Central de Venezuela y formación académica fuera del país.

Otros nombres refuerzan esa línea. Román Maniglia, vinculado al sector petroquímico y financiero, y Anabel Pereira, economista con peso en el diseño fiscal, integran un equipo que prioriza gestión y eficiencia. Según expertos, este grupo busca sostener ingresos, ordenar cuentas y ofrecer señales de previsibilidad a socios externos.

Equilibrios militares y mensajes políticos

Sin embargo, la estrategia no se limita al ámbito económico. Rodríguez también ajustó el control militar. Nombró a Gustavo González como jefe de la Guardia de Honor Presidencial y responsable de la contrainteligencia militar. Con esta decisión, aseguró lealtades clave en un momento de alta tensión interna.

Al mismo tiempo, incorporó figuras conocidas del chavismo histórico en cargos estratégicos, como Juan Escalona en el Despacho de la Presidencia. Estos movimientos envían mensajes hacia dentro del poder y marcan distancia con actores asociados de forma directa a Maduro, como Álex Saab, quien salió del gabinete.

Especialistas interpretan estos cambios como una adaptación pragmática del chavismo para sobrevivir a una nueva coyuntura. El objetivo central apunta a mantener el control político, responder a exigencias de Washington y evitar fracturas internas. En ese contexto, la narrativa del Chavismo 3.0 busca mostrar una renovación funcional sin romper con la estructura autoritaria que sostiene al régimen.

La presidencia de Delcy Rodríguez avanza así entre concesiones externas, control interno y una reconfiguración del poder que todavía enfrenta un escenario incierto.