Ecuador aplica arancel del 30% por seguridad
Ecuador anunció la imposición de un arancel del 30% a importaciones colombianas, una medida que entrará en vigor el 1 de febrero y que el Gobierno ecuatoriano vincula directamente con la falta de cooperación bilateral en materia de seguridad fronteriza. El presidente Daniel Noboa comunicó la decisión desde Davos, donde participa en el Foro Económico Mundial, y afirmó que el gravamen se mantendrá hasta que exista un compromiso efectivo para enfrentar de manera conjunta el narcotráfico y la minería ilegal.
Según el mandatario, Ecuador ha sostenido esfuerzos constantes de diálogo y coordinación, pese a registrar un déficit comercial superior a los mil millones de dólares anuales con Colombia. Sin embargo, señaló que las Fuerzas Armadas ecuatorianas continúan enfrentando a grupos criminales vinculados al narcotráfico en la frontera norte sin un acompañamiento equivalente del país vecino. Por ello, el Ejecutivo ecuatoriano definió la medida como una “tasa de seguridad” con impacto directo en el comercio bilateral.
Impacto comercial y reacciones oficiales
El anuncio generó preocupación inmediata en el sector empresarial y en autoridades colombianas. Ecuador ocupa el sexto lugar como destino de las exportaciones totales de Colombia y el segundo en productos no minero-energéticos. Datos oficiales indican que, entre enero y noviembre de 2025, Colombia exportó a Ecuador más de 1,600 millones de dólares, mientras que las ventas ecuatorianas al mercado colombiano rondaron los 800 millones de dólares en el mismo periodo.
Desde Bogotá, integrantes del Gobierno rechazaron la decisión. El ministro de Defensa de Colombia afirmó que la cooperación internacional constituye una de las fortalezas del país y recordó operaciones recientes contra el narcotráfico realizadas de manera conjunta en la zona fronteriza. A su vez, el ministro de Minas y Energía criticó la medida al señalar que Colombia mantuvo el suministro eléctrico a Ecuador en momentos críticos, incluso durante una severa sequía interna.
El sector privado también expresó inquietud. Representantes del gremio exportador colombiano advirtieron que una escalada arancelaria dañaría a ambas economías, ya que existe una relación comercial complementaria en sectores estratégicos como energía y manufacturas. En ese contexto, pidieron priorizar el diálogo institucional y la instalación de mesas técnicas para evitar mayores afectaciones.
Mientras tanto, la oposición ecuatoriana cuestionó la decisión presidencial. El expresidente Rafael Correa comparó la estrategia de Noboa con políticas arancelarias utilizadas por otros líderes internacionales y calificó la medida como innecesaria y confrontativa. Estas declaraciones se suman a un clima político regional ya tensionado.
El anuncio ocurre, además, en medio de fricciones diplomáticas recientes. Un día antes, el presidente colombiano solicitó públicamente la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, actualmente recluido en una prisión de máxima seguridad. Esa exigencia elevó el tono del intercambio político entre ambos gobiernos.
La frontera norte de Ecuador enfrenta una situación compleja de seguridad. En los últimos meses, enfrentamientos con grupos armados vinculados al narcotráfico y a la minería ilegal dejaron varias bajas militares. El Gobierno ecuatoriano sostiene que organizaciones armadas de origen colombiano operan en esas zonas, lo que refuerza su argumento sobre la necesidad de mayor cooperación binacional.
Hasta ahora, las autoridades ecuatorianas no han detallado qué productos estarán sujetos al arancel ni su impacto específico en sectores sensibles como el energético. Colombia figura como proveedor clave de electricidad para Ecuador, que aún enfrenta dificultades para estabilizar su sistema. En consecuencia, la medida introduce incertidumbre económica y política en una relación bilateral estratégica.

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