México se adhiere al cuidado y protección de la biodiversidad marina con la ONU.
México impulsa protección en altamar
México formalizó su adhesión a un acuerdo internacional clave para la protección de la biodiversidad marina fuera de las aguas nacionales. La Presidencia de la República publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto promulgatorio del instrumento adoptado en el marco de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. Con ello, el país refuerza su participación en la gobernanza oceánica y asume compromisos orientados a la conservación y al uso sostenible de los ecosistemas marinos de altamar.
El proceso legislativo avanzó con la aprobación del Senado el 25 de junio de 2025. Posteriormente, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó el acuerdo el 23 de julio y el Estado mexicano depositó el instrumento ante el Secretario General de la ONU el 22 de septiembre. El decreto establece que la norma entra en vigor mañana, lo que activa obligaciones y mecanismos de cooperación internacional desde su primer día de vigencia.
¿Qué alcance tiene el acuerdo?
El acuerdo persigue un objetivo central: asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, tanto en el presente como a largo plazo. Para lograrlo, el texto impulsa la implementación efectiva de la Convención y promueve una coordinación internacional más estrecha entre los Estados.
En la práctica, el instrumento regula el acceso a los recursos genéticos marinos, como bacterias, corales y algas, y establece reglas para que los beneficios derivados de su aprovechamiento se compartan de manera justa. Este enfoque prioriza a los países en desarrollo, que suelen enfrentar barreras técnicas y financieras para participar en la investigación y la innovación marina.
Regulación con base científica
El marco también permite la creación de áreas marinas protegidas sustentadas en criterios científicos. Estas zonas buscan preservar hábitats vulnerables, ordenar actividades humanas y reducir presiones sobre especies y ecosistemas. La evidencia científica guía la delimitación y el manejo, con el fin de asegurar resultados medibles en conservación.
¿Qué obligaciones activa para México?
Con la entrada en vigor, México deberá realizar evaluaciones de impacto ambiental antes de autorizar actividades en altamar que puedan afectar la biodiversidad. Este requisito fortalece la prevención y la gestión de riesgos, y alinea decisiones productivas con estándares ambientales internacionales.
Además, el acuerdo impulsa la cooperación mediante transparencia tecnológica, capacitación científica y mecanismos financieros solidarios. Estos instrumentos facilitan el intercambio de conocimientos, el desarrollo de capacidades y el acceso a financiamiento para proyectos de conservación y monitoreo.
Coordinación y beneficios compartidos
La implementación demanda coordinación interinstitucional y participación activa en foros multilaterales. Al mismo tiempo, abre oportunidades para la investigación científica, la innovación responsable y la protección de los océanos. Con esta promulgación, México consolida su compromiso con una gestión sostenible del mar y con reglas comunes para preservar la biodiversidad más allá de sus fronteras.

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