Trump advierte que Cuba dejará de recibir petróleo y dinero de Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Cuba dejará de recibir petróleo y recursos económicos provenientes de Venezuela tras la caída del expresidente Nicolás Maduro. Según Trump, la isla caribeña “vivió durante años” gracias a esos suministros a cambio de servicios de seguridad, pero esa etapa ha concluido.

Trump también señaló que Venezuela ahora cuenta con el respaldo del Ejército estadounidense, al que calificó como el más poderoso del mundo, e instó al gobierno cubano a negociar directamente con Washington antes de que la situación se complique más.

Respuesta del gobierno cubano

El gobierno de Cuba rechazó las declaraciones y las calificó de infundadas. El canciller Bruno Rodríguez aseguró que la isla nunca recibió pagos o compensaciones por servicios de seguridad a otros países y reiteró que Cuba mantiene el derecho de importar combustible de cualquier proveedor sin interferencias externas.

Por su parte, el presidente Miguel Díaz‑Canel enfatizó que cualquier avance en la relación con Estados Unidos debe basarse en el respeto a la soberanía y al derecho internacional.

Contexto de la tensión

Estas declaraciones se producen tras la intervención estadounidense en Venezuela a principios de enero, que incluyó medidas sobre el suministro petrolero a Caracas, afectando directamente el flujo de crudo hacia Cuba. Históricamente, Venezuela ha sido uno de los principales proveedores de petróleo a la isla, y la interrupción de este flujo agrava los problemas económicos que enfrenta el país caribeño, como escasez de combustible y cortes de electricidad.

Implicaciones

La postura de Trump aumenta la presión política y económica sobre Cuba, marcando un intento de Estados Unidos por limitar la influencia cubana en la región. Por su parte, las autoridades cubanas subrayan la importancia de defender su soberanía y mantener la capacidad de decidir sus relaciones comerciales y energéticas de manera independiente.

El intercambio de mensajes refleja la tensa relación histórica entre ambos países, donde la soberanía de Cuba y los intereses estratégicos de Estados Unidos siguen siendo puntos de conflicto clave en la región.