Tensión al máximo: Caracas acusa maniobra tras ser ligado a grupo delictivo

¿Por qué Caracas rechazó la medida de Estados Unidos?

El gobierno de Venezuela rechazó la reciente decisión del gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, de incluir a un grupo de crimen organizado vinculado a sectores militares venezolanos en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras. Caracas afirmó que esta estructura “no existe” y denunció la designación como una maniobra de intervención promovida por el secretario de Estado, Marco Rubio, con la intención de justificar acciones “ilegítimas e ilegales” contra el país.
En un comunicado, la cancillería venezolana sostuvo que esta medida forma parte de una estrategia repetida de presión política y aseguró que, como intentos previos, “volverá a fracasar”. Las autoridades subrayaron que la acusación carece de pruebas verificables, pese a que medios y agencias estadounidenses han impulsado esa narrativa durante años.

¿Qué argumentos presentó Estados Unidos para la designación?

El Departamento de Estado señaló que el grupo criminal ubicado en territorio venezolano, junto a otras organizaciones de crimen organizado provenientes del norte de México y de bandas trasnacionales originadas en el norte de Sudamérica, sería responsable de violencia regional y tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa.
La inclusión en la lista otorga al gobierno estadounidense facultades para sancionar, congelar activos y procesar judicialmente a cualquier persona o entidad vinculada a estas estructuras.
No obstante, Venezuela reiteró que esa versión parte de discursos que buscan relacionar a militares y a figuras del gobierno, incluido el presidente Nicolás Maduro, con actividades ilícitas sin evidencia pública que lo sustente. Caracas sostuvo que estas acusaciones responden a la presión política que Rubio ejerció desde hace años con el fin de impulsar un cambio de gobierno en el país.

¿Qué contexto político acompaña esta disputa?

En su mensaje oficial, Venezuela pidió a Estados Unidos “rectificar su política de agresiones”, ya que estas decisiones afectan a toda la región del Caribe y no contribuyen al combate real contra el tráfico ilícito de drogas.
Caracas también citó una encuesta reciente de CBS News, en la que alrededor del 70 por ciento de la población estadounidense rechazó una intervención militar en Venezuela. Para el gobierno venezolano, esta cifra demuestra que la política de confrontación carece de respaldo social en Estados Unidos.
Mientras continúan los señalamientos, Venezuela afirmó que el país vive un momento de cohesión interna, centrado en la organización de la consulta popular de 2025, un mecanismo de participación ciudadana donde las comunidades eligen proyectos para recibir financiamiento inmediato.
La administración de Maduro concluyó que sostendrá una postura firme ante esta nueva designación, la cual consideró un intento de crear tensión con argumentos “infundados y guiados por intereses políticos”.