Los ministerios de Gobernación y Defensa intensifican la «Operación Centinela» tras lograr la mayor reducción de homicidios en dos décadas
En un esfuerzo por consolidar el control territorial y desarticular las estructuras del crimen organizado, el Gobierno de Guatemala ha oficializado este miércoles 4 de marzo de 2026 la entrada en vigor de un nuevo Estado de Prevención. La medida, anunciada por el presidente Bernardo Arévalo, tendrá una vigencia de 15 días y busca dar continuidad a una estrategia interinstitucional que ha logrado reducir la incidencia criminal en un 8% durante el último trimestre. En este marco, los titulares de Gobernación, Marco Villeda, y de la Defensa Nacional, Henry Saenz, ratificaron la intensificación de patrullajes combinados, priorizando el departamento de Escuintla y la región Metropolitana.
Estrategia interinstitucional y control territorial
En primer lugar, la colaboración entre la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ejército de Guatemala se ha centrado en la #OperaciónCentinela. Esta iniciativa no solo busca la presencia disuasiva, sino el debilitamiento logístico de las pandillas. Durante los últimos tres meses, las fuerzas de seguridad ejecutaron más de 1,500 operativos, logrando la captura de 7,000 presuntos delincuentes. Un punto de inflexión en esta fase de la seguridad nacional en Guatemala ha sido la desarticulación de aproximadamente 70 cámaras de vigilancia ilegales que las organizaciones criminales utilizaban para monitorear el movimiento de las autoridades y de los ciudadanos en barrios vulnerables.
Posteriormente, el presidente Arévalo destacó que el éxito de la estrategia reside en «quitar el control territorial» a los grupos ilícitos. Al desmantelar sus sistemas de vigilancia clandestinos y borrar grafitis alusivos a las maras, el Estado busca restablecer su autoridad y devolver la tranquilidad a los espacios públicos. Consecuentemente, el mandatario atribuyó la caída histórica de homicidios a la desconexión efectiva entre los cabecillas recluidos en prisiones y sus bases operativas en las calles, gracias al refuerzo de los controles penitenciarios.
Reducción de la violencia y nuevas infraestructuras
Por otra parte, los datos oficiales indican que el país experimenta el periodo menos violento de los últimos 25 años. Para sostener estos resultados, el Gobierno anunció que en los próximos días iniciará la construcción de una cárcel de máxima seguridad en el departamento de Izabal. Este centro penitenciario está diseñado específicamente para aislar a los líderes del crimen organizado y evitar que sigan dirigiendo actividades delictivas desde el interior, una medida que el Ejecutivo considera vital para la estabilidad de la seguridad nacional en Guatemala a largo plazo.
Asimismo, durante la vigencia de este nuevo Estado de Prevención, las familias guatemaltecas notarán una presencia significativamente mayor de efectivos en terminales de transporte, rutas principales y colonias identificadas como de alto riesgo. Los operativos incluirán:
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Inspección de transporte público: Para prevenir asaltos y extorsiones.
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Patrullajes intensificados: En zonas de Escuintla y la capital.
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Eliminación de simbología criminal: Borrado de grafitis en espacios comunitarios.
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Presión operativa e inteligencia: Para evitar el reagrupamiento de pandillas.
Perspectivas y compromiso gubernamental
Finalmente, la renovación de esta medida excepcional subraya el compromiso renovado de los ministerios de Gobernación y Defensa. Según las autoridades, la meta es que la percepción de seguridad ciudadana acompañe a las cifras estadísticas de reducción del delito. Mientras la «Operación Centinela» se despliega en su fase más ofensiva, el gobierno de Arévalo apuesta por una combinación de fuerza operativa y tecnología de inteligencia para impedir que las estructuras ilícitas recuperen los espacios perdidos en la última década. El éxito de este nuevo periodo de 15 días será determinante para definir las próximas políticas de defensa en el país centroamericano.

