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Boda salvadoreña sorprende en el Super Bowl 2026

Una ceremonia única en el escenario

Una joven de El Salvador protagonizó la boda más vista del año al casarse durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny. La ceremonia, oficiada por el pastor Antonio Reyes, fue completamente legal y transmitida en vivo a millones de espectadores alrededor del mundo.

La pareja, conformada por la joven salvadoreña y un hombre de ascendencia europea y mexicana, ambos residentes en el sur de California, celebró su unión frente a un escenario de alto impacto mediático. La boda no fue un acto escénico: se cumplió con todos los requisitos legales del estado de California y contó con testigos oficiales.

El rol del pastor Antonio Reyes

El pastor Antonio Reyes, con años de experiencia en Los Ángeles, recibió la invitación de manera inesperada. Según relató, un promotor del evento buscaba a alguien que pudiera oficiar la ceremonia y él fue contactado gracias a sus lazos con la comunidad latina.

“Cuando recibimos el contrato de confidencialidad, no lo creímos de inmediato. Fue un momento de asombro y emoción al saber que participaríamos en algo histórico”, explicó Reyes. La boda se convirtió en un acontecimiento global, posicionando al pastor como una figura de notoriedad internacional.

Celebración con identidad latina

Durante la ceremonia, el escenario se llenó de banderas latinoamericanas, incluida la de El Salvador, resaltando la diversidad cultural y el orgullo de la región. Bad Bunny aprovechó la ocasión para enviar un mensaje de inclusión y visibilizar las raíces latinoamericanas ante millones de espectadores.

El evento no solo simbolizó la unión de la pareja, sino también la presencia y reconocimiento de la comunidad latina en un escenario global. La joven salvadoreña y su esposo se convirtieron en un ejemplo de cómo la cultura popular puede entrelazarse con la vida real de manera auténtica.

Impacto mediático y cultural

La boda generó amplia cobertura internacional y se espera que inspire futuras ceremonias en espacios públicos o durante espectáculos masivos. La transmisión en vivo permitió que millones de personas presenciaran un “sí, acepto” genuino, en un marco de espectáculo y orgullo cultural.

El show de Bad Bunny cerró con un mensaje de unidad latinoamericana, ondeando la bandera de Puerto Rico y resaltando la diversidad de un continente que se hizo presente en el escenario más importante del deporte y la música mundial.

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